Vigorexia o “El complejo de Adonis”.
¿Alguna vez se te ocurrió que, la obsesión por tener un cuerpo musculoso y fornido se podría transformar en una patología?
Luego de estudiar a los nueve millones de personas que concurren a los gimnasios, la comunidad médica norteamericana constató que más de un millón de esos individuos, sufren un desorden emocional denominado “vigorexia”. Esta patología no permite ver el propio cuerpo tal cual es.
La vigorexia se encuentra entre los trastornos típicos, originados por el culto a la belleza y la vida sana.
Fue descubierta en 1993 por el doctor Harrison G. Pope, perteneciente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.
También llamada “dismorfia muscular” o “complejo de Adonis”, se caracteriza por la obsesión desmedida por lograr un cuerpo musculoso y fornido. En el afán de obtener este resultado, la persona se somete a sesiones de actividades físicas de frecuencia y duración extremas. Sin embargo, pese a estar entrenando todos los días, a toda hora, existe una percepción distorsionada en cuanto al cuerpo, que siempre se ve “débil y enclenque”, aunque en la realidad sea todo lo contario.
La vigorexia se caracteriza por una adicción al ejercicio físico. Cuánto más se entrena, más necesidad surge de seguir la práctica en forma compulsiva, consagrando casi toda la existencia a esa actividad.
Cuando no se puede ejercitar, sobreviene una especie de “síndrome de abstinencia”, con síntomas como una marcada ansiedad o fatiga.
Esta distorsión de la imagen corporal suele ser más común en hombres de 18 a 35 años que en mujeres. Hace algunos años, en Estados Unidos, el 1 % de la población sufría “dismorfia muscular”.
El impulso de seguir entrenando es tan irresistible que la persona no presta atención a circunstancias tales como presentar una lesión muscular o tener que cumplir con otras obligaciones personales.
Un estudio, llevado a cabo por la publicación inglesa “British Journal Sports Magazine”, demostró que las personas dependientes a la actividad física presentan serias alteraciones funcionales en el área psicológica, social, ocupacional, física y en el comportamiento.
Finalmente, todo esto traerá muchas consecuencias:
El hígado se ve forzado a realizar un trabajo “extra”, ya que se siguen dietas bajas en grasas y con un alto nivel proteico.
Se presentan problemas físicos como una gran desproporción entre el cuerpo y la cabeza (debido al engrosamiento exagerado de la masa muscular), molestias óseas y articulares. También es muy común que haya un acortamiento de tendones y músculos.
Producto del uso de anabólicos y esteroides, para lograr aumentar la musculatura, se alteran las funciones metabólicas.
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