El asma : La enfermedad del ahogo.
La imagen que todos tenemos de un asmático es alguien aspirando el aire de un inhalador. Es una enfermedad muy frecuente, sobre todo entre los niños, y aunque es crónica, bien tratada se puede convivir con ella sin problemas.
El asma es una enfermedad en la que se produce una inflamación de las vías aéreas, restringiéndose el paso del aire al interior de los pulmones, tanto al inspirar como al espirar. El diámetro de los bronquios se estrecha y se inflama el recubrimiento de los conductos, lo que reduce el flujo de aire y produce el característico sonido de respiración con sibilancias. Esto es lo que se conoce popularmente como un ataque de asma.
Los bronquios de una persona asmática son hipersensibles (irritables) y cuando entran en contacto con determinadas sustancias se cierran de forma brusca y espontánea y no permiten la salida o entrada de aire de manera normal.
Un 10 % de la población infantil y un 5 % de los adultos sufren asma. de hecho, aunque se considera que no tiene cura, muchos niños que la padecen desde que eran bebés pueden dejarla atrás de forma espontánea cuando llegan a la adolescencia, la época de los mayores cambios.
Aunque no se conoce bien el sistema de transmisión genética del asma, una de cada dos personas que sufre esta enfermedad tiene algún antecedente familiar. El asma es una enfermedad intrínseca, se lleva en el interior, y algunos factores externos son los que provocan que se manifieste. Es muy importante no confundir alergia con asma, ya que son dos afecciones distintas aunque estén muy ligadas en algunos casos. Las alergias a según qué sustancias son en la mayoría de casos las desencadenantes de ataques de asma, lo que no significa que sean el origen de la enfermedad, tan sólo un agravante. Fumar durante el embarazo es también una de las causas importantes del origen de la enfermedad ( un 37 % de casos).
Según los expertos, el gran problema del asma es que los afectados no tienen un buen control sobre su enfermedad. Se calcula que el 70 % de los afectados incumple el protocolo de tratamiento recomendado por el médico. El motivo es que, al tomar la medicación inicial se suele pensar que la enfermedad está controlada, entonces se abandona, volviendo de nuevo las crisis.
Los tratamientos del asma van dirigidos a reducir al máximo los síntomas para que el afectado pueda llevar una vida completamente normal. Si bien es cierto que esos síntomas deterioran de forma importante la calidad de vida y dificultan muchas veces las actividades cotidianas, seguir un tratamiento adecuado puede hacerlos desaparecer por completo. Muchos pacientes necesitan de forma habitual, pero la medicación y sus dosis va en función de cada caso particular y de la gravedad de cada tipo de asma y, si se hace un buen uso, se pueden ir reduciendo las dosis. A pesar de aún no existen tratamientos curativos, si se sigue un tratamiento adecuado se puede tener controlada la enfermedad.
TAGS:salud asma inhalador pulmones bronquios
FOTO: callegranvia

