Ozonoterapia: Medicina del siglo XXI.
La “ozonoterapia” es un tratamiento en alza que ha resultado eficaz en muchas enfermedades que hasta ahora tenían difícil solución. Fue aprobada por la Comunidad Económica Europea (CEE) en febrero de 1997. Sin embargo, la mayoría de veces no está siendo reconocida ni cuenta con el respeto que merece por parte de los profesionales de la medicina.
Según el doctor Ángel Portela, traumatólogo y ozonoterapeuta de la Clínica Rúber de Madrid, “el problema de la ozonoterapia es que tiene a la industria farmacéutica en contra”. Las razones son varias: el ozono es prácticamente imposible de envasar para ser comercializado, sus propiedades caducan y no es posible obtener con él una marca, lo que hace que no tenga detrás una firma responsable de sus investigaciones y de su promoción.
La ozonoterapia no se trata de aplicar sólo ozono, sino que en realidad se realiza con una mezcla de oxígeno y ozono. Ésta debe estar siempre en manos de especialistas en este tipo de tratamientos porque es conveniente medir muy bien su concentración y utilizar la forma de administrarla más idónea.
El ozono es un potente antiséptico o desinfectante que actúa contra bacterias, virus u hongos con la misma fuerza. Sus propiedades antisépticas se han demostrado superiores a las de cualquier otro bactericida. Es también un excelente cicatrizante, un antiálgico definitivo y un potente antiinflamatorio.
Se empezó a aplicar a enfermedades vasculares; en particular, úlceras de pies diabéticos o de decúbito. Se continuó su utilización en herpes y patologías víricas en las que no hay otra terapia y obtuvo buenos resultados con la hepatitis. Luego, seguirían dolencias crónicas como fibromialgias, artritis y artrosis. Finalmente, se ha mostrado como una gran terapia en hernias discales, capaz de sustituir la cirugía, siempre complicada. Actualmente, incluso se ha estudiado la aplicación del ozono para el Sida.
El doctor Ángel Portela es uno de los pioneros de la ozonoterapia en España. La utiliza en las hernias de disco desde hace varios años. “Con la ozonoterapia hemos logrado reducir el 70 y el 80 % de las intervenciones quirúrgicas, los implantes de cadera y de rodilla; y hemos anulado los de tobillo. La utilizamos en otras enfermedades del hueso, como en ciáticas e incluso en patologías necrosantes. En la enfermedad de Morton, nos ha permitido abandonar la cirugía. Con sólo una, dos o máximo tres infiltraciones desaparecen las tendonosinovitis. También funciona en neuralgias de toda naturaleza. En niños con la enfermedad de Perthes hemos obtenido resultados sorprendentes, ya que andan sin molestias al cabo de un mes y medio de iniciar el tratamiento. Fuera de las patologías óseas, a través de insuflaciones por vía anal se resuelven hepatitis y también diverticulosis o la enfermedad de Crohn. Se utiliza con éxito en enfermos con esclerosis en placas, parkinson, acné, celulitis, alopecias, prostatitis, vaginitis de repetición y hasta en reglas dolorosas o depresiones”.
En resumen, las investigaciones científicas han demostrado que:
Estimula la regeneración del hueso.
Mejora la microcirculación.
Mejora de las inflamaciones.
Flexibiliza la membrana de los glóbulos rojos o hematíes.
Como ves, sus extraordinarios resultados, que evitan gran número de operaciones, la convierten en una de las terapias con más futuro.
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