Pescado azul: Auténtico seguro de vida.
El pescado azul es muy rico en proteínas y relativamente bajo en calorías, por lo tanto, un excelente candidato para formar parte de una dieta equilibrada. Posee vitaminas y elementos minerales que facilitan las funciones del metabolismo. Además, es un alimento de muy fácil digestión.
El pescado azul, es portador de abundantes vitaminas A, D, B12 y E; esta última es un buen antioxidante. En cuanto a los minerales, es muy rico en sodio y potasio y algo menos en calcio. Asimismo, sí lo consumimos frito posee abundante calcio y fósforo; y lo mismo sucede con las sardinas enlatadas.
Por su alto contenido en minerales, el consumo de pescado azul es recomendable para niños en edades de crecimiento y para mujeres embarazadas.
El pescado azul se diferencia del blanco por su alto contenido graso: un 8% más. Pero su rasgo esencial es la calidad de esa grasa, que es rica en ácidos grasos poliinsaturados y contiene ácidos grasos esenciales omega 3. Éstos se denominan esenciales porque nuestro organismo no es capaz de fabricarlos y sólo podemos obtenerlos a través de la alimentación. El efecto más interesante de los omega 3 es que reducen el riesgo enfermedades cardiovasculares. Además, al mejorar el tono vascular e impedir la agregación de las plaquetas, previenen la formación de coágulos y dificultan la formación de placas en el interior de los vasos sanguíneos. También controlan los niveles de colesterol y triglicéridos y ayudan a reducir la presión sanguínea.
Hasta hace algunos años, se consideraba que el pescado azul era demasiado graso y, por tanto, perjudicial para la salud. Hoy en día, sin embargo, sus beneficios lo han convertido en uno de los alimentos más apreciados. En el año 1973, los científicos Bang y Dyerberg se preguntaron por qué los esquimales apenas sufrían problemas cardiovasculares. La conclusión a la que llegaron es que la causa residía en su dieta alimenticia, formada casi exclusivamente por pescado, especialmente azul. Posteriores estudios en la población japonesa (que también consume mayormente pescado azul) confirmaron su valor cardiosaludable.
Finalmente, investigaciones más recientes han establecido que tomar 30 gramos diarios de pescado azul (equivalente a dos raciones semanales) reduce hasta un 50 % la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares.
Se recomienda comer pescado azul 2 días por semana y otros 2 días pescado blanco o magro. Para personas con problemas cardiovasculares, lo ideal es consumir pescado azul 4 días a la semana. Como verás, este protagonista de la dieta mediterránea, rico en ácidos grasos omega 3, es un excelente aliado para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Consumirlo un par de veces a la semana es un auténtico seguro de vida.
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FOTO: el porvenir

