Preparando el té.
Luego de habernos ocupado, a lo largo de varios blogs, de los beneficios y los diferentes tipos de té, es también importante que hablemos de los elementos que debemos tener en cuenta para preparar una buena taza de té. Tanto el agua, recipiente, hasta la forma de prepararlo, son importantes para que puedas obtener al máximo los beneficios y el placer de tomar esta increíble bebida.
EL AGUA.
Es el ingrediente base del té y el artífice del resultado final En caso de no emplear agua embotellada, lo mejor es depurar al agua del grifo antes de hervirla. Cuanto menos contenido en sales tenga el agua, mejor será el té.
RECIPIENTE.
Llenar previamente con agua hirviendo la tetera y las tazas, esta agua se desechará, pero sirve para calentar los recipientes.
PREPARACIÓN.
Calentar el agua a unos 80ºC y retirar justo antes de que rompa a hervir. Echar una cucharada de las de postre (unos 3 gramos) por cada taza, y “una más”, si se desea una infusión más intensa.
LA INFUSIÓN.
Se dejan reposar las hojas (o la bolsita) tapadas durante un tiempo que varía según el tipo de té. Así, por ejemplo, el blanco requiere una infusión larga (aproximadamente 5 minutos), mientras que el verde estará listo en 2 a 3 minutos. Después, se retiran.
LA TEÍNA.
Es la sustancia responsable del efecto estimulante del té (aumenta la actividad del sistema nerviosos central) y se desprende en el primer minuto; por eso, si se prolonga el tiempo de infusión, no se obtiene un té más excitante, pero sí más amargo. Para elaborar un té sin teína hay que calentar el doble de agua, después preparar la infusión con la cantidad de agua normal y, pasado un minuto, tirar el agua del té y sustituirla por la otra mitad.
FOTO. vitadelia

