La alcachofa: Una botica en tu cocina.
Ya desde la antigüedad se atribuyen a la alcachofa propiedades preventivas contra diversas dolencias y patologías. Éstas son algunas de las aplicaciones en las que su acción ha resultado más efectiva:
COLESTEROL.
Está demostrado que comer alcachofas habitualmente es eficaz para reducir los niveles de colesterol “malo”, fundamentalmente gracias a la acción de la fibra, que forma geles viscosos que fijan la grasa y el colesterol en el intestino, reduciendo su absorción. Otro de sus componentes, los esteroles, potencian la acción de la fibra e interfieren en la absorción del colesterol que procede de los alimentos.
DIABETES.
Su riqueza en fibra ralentiza la absorción de la glucosa, por lo que mantiene estables los niveles de azúcar en sangre. Además, la cinarina y otras sustancias tienen una suave acción hipoglucemiante.
RETENCIÓN DE LÍQUIDOS.
La alcachofa es uno de los alimentos con mayor efecto diurético, debido a que la cinarina actúa sobre los riñones y provoca un aumento de la eliminación de orina. Además de combatir la hinchazón y la retención de líquidos, también beneficia a aquellas personas afectadas de cálculos renales, hiperuricemia, hipertensión arterial, enfermedades circulatorias u oliguria.
(escasa producción de orina).
PROBLEMAS HEPÁTICOS Y DIGESTIVOS.
De nuevo, los efectos benéficos son debidos a la acción de la cinarina, concretamente a su efecto colerético; es decir, aumenta la producción de bilis, sustancia imprescindible para una correcta digestión. Por su parte, la insulina, otro de sus componentes, también facilita la digestión, además de favorecer el apetito.
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